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Categoría: empresa

Lectura recomendable para las personas que puedan estar sufriendo algún tipo de acoso laboral.

Definimos el Acoso Laboral como el conjunto de conductas abusivas (carácter discriminatorio, humillante, ofensivo, denigrante, intimidatorio o violento) que se realizan de forma reiterada por parte de unas personas a otras (entre personas con el mismo o con diferente rango jerárquico) en el contexto del trabajo provocando consecuencias físicas o psíquicas para la victima.

Las personas que sufren Acoso Laboral no siempre lo detectan y a veces tardan mucho tiempo en darse cuenta de lo que está ocurriendo para poder pedir ayuda o defenderse y esto les perjudica enormemente.

Las fases del Acoso Laboral. 

Uno de los motivos por los cuales detectar el acoso es difícil es porque en muchas ocasiones hay dos fases diferenciadas:

La primera fase que se denomina seducción perversa y consiste en que el acosador busca establecer una situación de dominio respecto a la victima. En ocasiones hay una buena relación inicial que parece de amistad y que pretende acercarse a la victima conocerla más y tener una cierta influencia sobre ella.

La segunda fase que se denomina violencia manifiesta puede tener distintas formas:

  • Rechazo de la comunicación directa o ignorar a la victima (por ejemplo no saludarla o hacer como si no estuviese)

  • Descalificar a la victima con gestos, silencios, críticas, reproches, bromas de mal gusto, indirectas, sarcasmo, etc (por ejemplo hablar de ella como si no estuviese delante…)

  • Desacreditar a la victima ridiculizándola, insinuando mentiras, poniéndole motes ofensivos, difundiendo rumores, etc

  • Aislar a la victima de los compañeros (no se le invita a las reuniones ni a las celebraciones, no se le da información, no se le da trabajo, se le pone en un sitio aislado, etc)

  • Asignarle tareas imposibles, degradantes, inútiles, inabarcables, o bien cambiarle las tareas, responsabilidades o roles de forma repentina, repetidamente o sin avisar.

  • Amenazar a la victima con gestos, verbalmente o por escrito, incluyendo amenazas de carácter disciplinario o relativas a traslados o al despido.

  • Inducir a la victima a cometer errores (dándole información parcial o privándola de la información necesaria para realizar su trabajo o provocando confusión) con esto se provoca en la victima una reacción/explosión que se usa en su contra y afecta a la autoestima de la victima.

  • Evaluar negativamente su desempeño profesional (de forma subjetiva, no equitativa, segada) dándole de manera continua feedback negativos sobre su trabajo para desestabilizar a la victima y minar su autoestima.

  • Subir el tono de voz, chillar, gritar o insultar con el objetivo de asustar o intimidar a la victima.

Siguiendo al Doctor Iñaki Piñuel vamos a detallar los 5 objetivos del acosador, que va cumpliendo durante su proceso de acoso:

  1. Desestabilizar emocionalmente a la victima para perjudicar la calidad de su trabajo.

  2. Atacar y destruir la imagen y la reputación personal y profesional de la victima mediante falsas acusaciones.

  3. Aislar y romper las redes de comunicación y solidaridad con el entorno de la victima.

  4. Destruir la empleabilidad y acabar con la competencia profesional de la victima.

  5. Bloquear la carrera profesional y dejar sin opciones laborales internas y externas a la victima. (aquí cabe comentar que en algunos casos el acoso laboral continua incluso cuando la victima ya ha abandonado el trabajo)

Reacción de la victima.

Si la victima no aborda de manera consciente la situación que está viviendo probablemente se desencadenaran síntomas corporales, esto es se somatizará la situación pudiendo llegar a situaciones de baja por enfermedad o de medicación de los síntomas. La única forma de empezar a enfrentar la situación de acoso laboral es tomando conciencia de lo que está ocurriendo.

Las victimas adoptan diferentes posturas ante la situación de acoso:

  • Una reacción automática e inconsciente que incluye la somatización y varios mecanismos de defensa como negarlo o no poder creerlo, quitarle importancia, racionalizarlo y mantenerse paralizado.

    Es muy importante destacar en este punto que a veces las victimas creen que si no hacen nada con el tiempo el acoso laboral desaparecerá, los datos estadísticos demuestran que es justo al contrario se produce un empeoramiento de la situación.

  • Cuando se reacciona de forma consciente hay un choque inicial que se desarrolla con culpa y vergüenza, una fase de desequilibrio y finalmente una respuesta activa que puede ser someterse o marcharse del trabajo de forma temporal o definitiva.

En muchas ocasiones las personas cercanas a la victima de ámbito personal y laboral no perciben la situación de acoso agravando la situación de diversas maneras: culpabilizando a la victima (algo habrá hecho) o considerando que es demasiado sensible, quejica, exagerada o débil. La falta de apoyo y la soledad son agravantes de la situación que la victima está viviendo y pueden desgraciadamente llevarla a pensar incluso en el suicidio.

Por todo lo dicho anteriormente es de vital importancia que todas aquellas personas que puedan estar sufriendo algún tipo de acoso laboral busquen la forma de comprobar lo más objetivamente posible si esto es cierto, como primer paso para un afrontamiento que mejore su situación profesional y personal. Este afrontamiento puede realizarse con apoyo de un profesional (coach o psicólogo), buscando libros especializados, grupos de apoyo en redes sociales o presenciales, artículos etc.

Una forma objetiva de determinar si se está sufriendo acoso laboral es aplicar alguno de los cuestionarios existentes que detallan distintas situaciones laborales para que se seleccionen las que se están sufriendo por parte de quien lo rellena.

Dos de los más prestigiosos son:

  • El Inventario de Acoso Laboral del doctor Heinz Leyman.

  • La escala Cisneros cuestionario desarrollado por el doctor Iñaki Piñuel.

Hay que afrontar las situaciones de acoso laboral cuanto antes para evitar situaciones como la toma de decisiones irreversibles por ejemplo despidos, sanciones disciplinarias o renuncias voluntarias, haber alcanzado un bajo nivel de desempeño profesional que haga peligrar el puesto de trabajo o tener un estado de deterioro físico o psíquico grave.

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